Decorar un árbol de Navidad es una tradición que nos viene del  Norte de Europa y de EU. La influencia de estados unidos de las películas en nuestra sociedad  es tal que ha llegado al punto que si no hay árbol de Navidad no es Navidad. Desengañemos, nuestros abuelos no tenían ningún árbol y disfrutaban del ambiente Navideño sin problemas. Ahora bien, para los amantes de la decoración montar un árbol es un experiencia que realiza muchísimo y no falta decir que a los niños les encanta.

Y que pasa cuando no hay espacio suficiente en el salón? Es verdad, a veces en un piso pequeño llenarlo de cosas te puede hacer pasar las fiestas como en una lata de anchoas. No hace falta renunciar ni al belén ni al árbol, pero si a que uno de los dos tenga un tamaño grande. Si se opta por la opción de Belén grande se puede hacer una maqueta de Belén y en una estantería poner un arbolito pequeño decorado. O al inrevés en una estantería ponéis una cueva con un nacimiento y en algún rincón decoráis un precioso árbol.

Un consejo para los arbolitos pequeños. No bajéis al chino a por un arbolito pequeño, normalmente los diseños que tiene son de un gusto dudoso. Es un poco complicado encontrarlos bonitos.  En las floristerías que venden decoración de Navidad suelen tenerlos muy bonitos. Para presupuestos ajustados lo mejor es comprar un árbol de color verde natural y decorarlo vosotros mismos con cintas y pequeños ornamentos.


El pesebre; la representación del misterio de Belén es una tradición navideña muy arraigada a nuestra cultura.

En la construcción de Belenes la pieza fundamental es el nacimiento, que se acompaña con otras figuras de belén como son los pastores, los ángeles y los reyes. El nacimiento se coloca dentro de un portal, con la mula y el buey en segundo plano. En primer plano San José, el niño Jesús, y la Virgen al lado derecho (mirando el portal), aunque pueden haber variaciones según la posición de las figuras. Este sería el elemento imprescindible, pero en la tradición pesebrista se trata de realizar una gran maqueta que imite un paisaje de Belén donde situar toda la escena. La gran riqueza del belenismo es que hay mil maneras de hacer el paisaje y nunca se encuentran dos belenes iguales. Se puede construir sobre una superficie plana, o hacer accidentes geográficos, ríos, montañas con corcho o papel de roca…También es interesante complementar el paisaje con elementos vegetales como el musgo, o pequeños árboles y plantas.

Lo aconsejable estéticamente es que en el Belén se coja un estilo de figura y que toda la colección siga el mismo estilo. Cada país tiene su propio estilo de figuras de Belén. En Alemania las figuras recuerdan un poco a las tallas de madera, en Italia la expresividad de las figuras es muy exagerada, en España hay un estilo del Barroco Murciano muy arraigado para las figuras de Barro, que coexiste con los estilos de figuras más sencillas de otros materiales.

Cuando hay niños en una familia se disfruta muchísimo construyendo Belenes,  a poder ser con figuras que llamen más la atención de los niños como la colección de Durexina de la casa Oliver. Las figuras se sitúan libremente por la maqueta. Como los pastores acostumbran a ser personajes con un oficio, lo que suele hacer es por ejemplo poner el pescador cerca del río, o la samaritana que viene de una fuente, si hay un molinero ponerlo cerca del molino etc..Ah! Y un detalle, no hay que olvidar que los primeros días los reyes se sitúan lejos y a medida que se acercan las fiestas también  se van acercando al niño Jesús.